El papel de la mujer en el Porfiriato

domingo, 7 de noviembre de 2010

La mujer en el Porfiriato

Las mujeres no tenían ni voz ni voto en su casa y mucho menos en asuntos sociales. Su vida era basada en su sexualidad, ya que gracias a esto podían lograr llegar a ser madres que era para lo único que los hombres de aquella época pensaban que servían. Fueron víctimas de diversas humillaciones e injusticias. En pocas palabras, la desigualdad entre hombres y mujeres se encontraba en todo su esplendor.

El problema empezaba desde el hogar, ya que existía un machismo exagerado. Las hacían sentir inferiores desde el hecho de asignarles tareas obligatorias que se creían solamente podían realizar las mujeres y prohibiéndoles las que solo eran para hombres, sin importar que éstas mostraran interés o tuvieran aptitudes para elaborarlas sin ningún problema. Es por eso, que desde esa época se fueron determinando los roles de las personas conforme a su sexo, imponiéndolos y el hombre era el que tenía el poder en la familia y sus reglas se debían seguir al pie de la letra.

El rol principal de la mujer era el de ser madre y esposa perfectas, ya mencionado anteriormente, por esta razón conforme pasaron los años pudieron tener más contacto con la sociedad y más libertad de expresión al poder reforzar sus conocimientos y labores mediantes manuales, revistas femeninas, novelas, etc. En éstos, podían encontrar todos los temas relacionados a su vida, como: Moda, Cocina, Niños, Hábitos y costumbres, etc.



Así mismo, el comportamiento de la mujer dependía mucho de su posición económica, es decir, su forma de vestir, educación y moral eran parte de la personalidad de cada una. Las actividades que realizaban muy comúnmente tenpian que ver con las artes, como: la pintura, la música, etc., ya que actividades como por ejemplo, subirse a la bicicleta eran vistos como aberrantes y hechas para los hombres.

Virtudes de la Mujer

Las virtudes de las mujeres eran la obediencia, la fidelidad, la abnegación, el amor, la dulzura, el pudor, etc., ya que los hombres querían a una mujer a su lado con estas características. Su único tesoro era el tener la oportunidad de contar con un espacio privado en el cual su vida, sus pensamientos, ideas e ideales flotaban y se movían. El matrimonio era la misión de vida de cada una de las señoritas de aquella época, casarse y servirle a su marido e hijos era el sueño dorado, ya que ellas pensaban que para eso habían venido a este mundo.

El hombre podía hacer lo que quisiera con su mujer, era literalmente su único dueño. Con “lo que quisiera”, me refiero a desde amarla, hasta
golpearla o ultrajarla, y era totalmente norma, no debía de quejarse por que era su deber como esposa cumplir las necesidades de su marido. Por otro lado, a pesar de tantas injusticias que se vivían en ese entonces, la mujer ante la sociedad era vista como perfecta, elegante, y contaban con el respeto absoluto de la sociedad.

Es importante mencionar, que el divorcio no era posible pedirlo por la mujer aunque hubiera sido engañada, al contrario de los hombres, hasta en eso ellos tenían el único derecho de decidir, y la mujer debía aceptarlo.

Como lo mencioné anteriormente, la mujer era diferente en cada nivel social, mientras que en la clase alta solo se dedicaba a la vanidad y a superficialidades, la mujer de clase media luchaba por ganarse un lugar en la sociedad, y lograr desenvolverse ante demás individuos. Las de clase baja no tenían las posibilidades de estudiar y es por eso que trabajaban. A diferencia de todas las mujeres las señoritas porfirianas de clase alta tenían derecho a la educación, a hacer deportes y salir a divertirse, obviamente con supervisión.


La igualdad de sexos era imposible en aquella época, ya que los hombres mandaban totalmente en el hogar y la sociedad, y el machismo resaltaba completamente. A las mujeres no les causaba gran conflicto por que realmente estaban acostumbradas a esa vida desde mucho tiempo atrás, pero por supuesto añoraban el tener voz y voto para la toma de decisiones aun que sea de su propia vida y futuro.

Por: Pamela Valdelamar y Nora Salazar

7 comentarios:

Evelyn Navarro dijo...

muy buena informacion c: me ayudo con mi tarea lml gracias chicas y Gilberto(?)

Jimena Exma dijo...

tendras fuentes mas extensas sobre este tema

VICTOR IVAN LOPEZ VELASCO dijo...

Muchas pero muchísimas gracias.Buena información 🙌

Ruben Serna dijo...

gracias me ayudo con la tarea de historia

Jeimy Hernández♡ dijo...

Muy bueno📄👌

valentina arenas hdez dijo...

gracias

Unknown dijo...

Matilde Montoya escribió una carta al presidente de la República, general Porfirio Díaz, quien dio instrucciones al secretario de Ilustración Pública y Justicia, Lic. Joaquín Baranda, para que "sugiriera" al director de San Ildefonso dar facilidades para que la Srita. Montoya cursara las materias en conflicto, ante lo que no le quedó más remedio que acceder.

Tras completar sus estudios con buenas notas y preparar su tesis, Matilde Montoya solicitó su examen profesional. Nuevamente se topó con el obstáculo de que en los estatutos de la Escuela Nacional de Medicina se hablaba de "alumnos" y no de "alumnas", por lo que le fue negado el examen.

Una vez más, dirigió un escrito al presidente Porfirio Díaz, quien decidió enviar una solicitud a la Cámara de Diputados para que se actualizaran los estatutos de la Escuela Nacional de Medicina y pudieran graduarse mujeres médicas.

Como la Cámara no estaba en sesiones y para no retrasar el examen profesional de Montoya, el Presidente Díaz emitió un decreto para que se realizara de inmediato.

Hubo quien publicó que Matilde Montoya se había recibido por decreto presidencial, cuando no fue así; dicho decreto tan sólo era para que se le permitiera recibirse si cumplía con los requisitos de presentar sus exámenes teórico y práctico ante un jurado académico. Por supuesto, le fue asignado el jurado más exigente y riguroso.

La tarde del 24 de agosto de 1887 presenta su examen profesional Matilde Montoya, contando entre los asistentes con la presencia de Porfirio Díaz.

Cuando terminó el examen, se escuchó el aplauso de varias damas, maestras de primaria y periodistas que se habían reunido en el patio, festejando el veredicto de "aprobado".

Al día siguiente, Matilde realizó su examen práctico en el Hospital de San Andrés ante la presencia del jurado y, en representación del presidente, su secretario particular y el ministro de Gobernación. Después de recorrer las salas de pacientes, contestando las preguntas relacionadas con distintos casos, la examinada pasó al anfiteatro, donde realizó en un cadáver las disecciones que le pidieron, siendo aprobada por unanimidad.

El ministro de Gobernación leyó un discurso elogiando a la profesora en Medicina y Cirugía Matilde Montoya y, al día siguiente, la mayoría de los periódicos festejaron la victoria final después de tantas batallas de la señorita Matilde Montoya, Primera Médica Mexicana.
NO TODO ERA ASI, DEBERIAS INVESTIGAR MAS FUENTES!

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